domingo, 16 de agosto de 2020

Informe comparativo:

Década del 70:
La historia de la Argentina entre 1963 1983 estuvo marcada por una inestabilidad política acentuada, la imposición de dictaduras de larga duración y una violencia creciente en el marco de la Guerra fría, el surgimiento de la juventud como sector social y cultural diferenciado, y el crecimiento exponencial de la deuda externa.
En los veinte años del período se sucedieron 12 presidentes (Guido, Ongania, Levingston, Lanusse, Campora, Lastiri, Peron, Martinez de Peron, Videla, Viola, Galtieri y Bignone), de los cuales siete fueron dictadores. Hacia el final del período, tras el regimen del terror del propio estado y la Guerra de las Malvinas , el poder militar entregó el gobierno a los civiles sin condicionamientos, estableciéndose un amplio consenso en respetar la democracia como único camino legítimo de resolución de conflictos, y así acabando con los golpes de estado en Argentina iniciados en 1930.
La Argentina había entrado en una acelerada industrialización, y casi nadie discutía la atribución de regular en alguna medida la economía nacional que debía tener el Estado, mientras se abrían rápidamente paso ideas de izquierda. 
Hasta mediados de la década del 60, la juventud era considerada apenas una etapa biológica, que constituía más un escollo equivalía a inexperiencia que una característica positiva. La aceleración de los cambios tecnológicos y sociales, la generalización de las comunicaciones internacional en tiempo real a través televisión o en forma inmediata a través de los diarios y revistas dieron un nuevo valor a la juventud, identificada ahora con la innovación y la energía. Por primera vez, los jóvenes tuvieron la posibilidad de cuestionar exitosa mente la experiencia de los mayores; la juventud hacía así su aparición como sector social con sus propios intereses y puntos de vista. Esa postura se reforzó con la elección de los jóvenes de sus propias vestimentas, gustos musicales y libertades sexuales completamente distintos de los de sus mayores.
En América Latina las reformas religiosas se vieron consolidadas por el surgimiento de prácticas pastorales renovadoras como la teología de la liberación que en Argentina tomó la forma de teología del pueblo y los curas y obreros. Los recurrentes golpes de estado y las proscripciones convencieron a muchos de que la política democrática –entendida por ello mismo como engaño– no era una vía posible para la resolución de los conflictos internos de la sociedad, y mucho menos aún de que fuera el camino para modificarla radicalmente.
Muchos jóvenes optaron por soluciones insurreccionales, adhiriendo en muchos casos a posturas revolucionarias, e identificaron la lucha abierta incluso armada contra las dictaduras y el terrorismo de estado como el camino más adecuado para cambiar la sociedad, tomando como modelos a seguir experiencias como la revolución cubana y el ejemplo del Che Guevara. 
En la década del 70 y desde mucho antes, la mujer se la veía como alguien de la casa, y que su obligación era atender al hombre. Con respecto a la violencia hacia ellas, estaba totalmente naturalizado ya que, si un hombre golpeaba a su pareja, lo veían como problemas normales y nada más, estaba naturalizado el sometimiento hacia la mujer. 
Además, cuando un golpe o abuso de un hombre hacía la mujer se viralizaba, se lo consideraba como "por algo sera", demostrando que desde hace mucho tiempo, se la ve a la mujer como la responsable de lo que pasa por "provocar" a los hombres.
El machismo se manifestaba tanto en lo verbal como en los físico. La mujer tenía que hacer las tareas de la casa y era ignorada o callada porque "total no sabe ni entiende nada". Era una sociedad machista en todo sentido.
La acción política de los trabajadores reveló a partir del 69, un sentido en su desarrollo, caracterizado por una tendencia a la unidad como clase y el alineamiento junto a él de las masas explotadas, las manifestaciones callejeras y la democracia directa. El impacto de los alzamientos populares, abrieron un profundo debate entre la militancia, donde las diferencias aumentaron, se puso en cuestión a los partidos populares, planteo, métodos, ideas, y las formas de resolución de los conflictos sociales o políticos. Se fracturaron y estallaron los partidos tradicionales de la izquierda, además la polémica se extendió entre el activismo peronista, donde surgieron nuevos grupos y organizaciones. En los pasillos y las aulas de las Universidades tanto estudiantes como docentes polemizaban desde el tipo de Universidad que necesitaba el país hasta las transformaciones necesarias. En las fábricas y los gremios, los intercambios de opiniones se dieron sobre distintas problemáticas de los trabajadores y la sociedad. Aquí se adoptó una forma más encubierta, más en grupos, en los lugares de trabajo y en las asambleas, lo que dando origen a conflictos sindicales y el surgimiento de gremios combativos y clasistas. El Cordobazo y los Rosariazos, expresaron la explosión de la bronca, acumulada en varios años de deterioro económico-social, opresión política y gremial, sumado a la proscripción del peronismo, pérdida de conquistas históricas de los asalariados y deseos de cambios. Esos alzamientos populares tuvieron como protagonistas, fundamentalmente a la clase obrera y a los universitarios que fueron sin duda alguna las fuerzas con que contó el movimiento antidictatorial. Por un lado, se puso de manifiesto el estado que había alcanzado la radicalización de la conciencia política de importantes sectores de la sociedad y el profundo rechazo a la dictadura. Esos movimientos de masas actuaron como factores de presión para cambios dentro del propio gobierno nacional y dejaron dos consecuencias: comenzó a enterrarse el proyecto de la dictadura que no tenía plazos, y se inició un proceso político en toda la sociedad. Las grandes movilizaciones demostraron la capacidad de lucha, creatividad, y solidaridad del pueblo. 
Esta decada se caracterizo por las dictaduras y entre ellas la más conocida por todos que fue en 1976. Las redes sociales en ese entonces, eran controladas por los militares para brindar información que a ellos les beneficiaba y mantener a la población bajo su control.

Actualidad:

El año pasado en Argentina vivimos un proceso electoral polarizado en un contexto socio económico crítico. Transitando el último año de la gestión de Mauricio Macri, los focos de atención de la oposición se centraron en la lucha contra la influencia extranjera poniendo como estandarte la soberanía nacional, la deuda contraída con fondos crediticios internacionales venía a impedir cualquier plan de desarrollo integral de la sociedad argentina y el pueblo necesitaba una voz que vele por los derechos de los pobres, los desocupados y el sector de la economía popular. Frente a esta crisis socio económica en la que nos encontramos como país, el movimiento ambientalista reconoce medidas que promueven un desarrollo económico al igual que ayudan a adaptar a la Argentina a las problemáticas que esta crisis ambiental propone. Éstas medidas, como la agroecología para reemplazar la industria agroquímica o la transición energética hacia un sistema renovable, deben tomarse también como generadoras de trabajo. El nuevo sistema socio productivo debe tener como estandarte la inclusión de los sectores más marginados; y la transición justa frente a la crisis ambiental tiene que ser política de estado. 

Estamos atravesando una situación difícil por la pandemia del coronavirus a nivel mundial.A partir de esto el Estado tomo ciertas medidas: las medidas que ha adoptado el Gobierno de nuestro país parecen todas razonables, dentro de la discrecionalidad que ha tenido. Se ha valorado correctamente que entre los derechos humanos afectados por la pandemia el más trascendente es el derecho a la vida, y en consecuencia las medidas adoptadas estuvieron orientadas a la protección de ese bien tan preciado -cuestión afirmada por el Presidente Fernández en varias oportunidades-. A su vez, estas decisiones fueron oportunas y necesarias, como la limitación de la circulación de las personas, el control del abastecimiento de productos, la asistencia a los sectores carenciados, la garantía del suministro y prestación de los servicios públicos, las restricciones a ciertas actividades, comercios e industrias, los permisos y las excepciones dadas, el congelamiento de alquileres y de tarifas, el cierre de fronteras, y los controles sanitarios.

Las estadísticas lo dicen: para mujeres en riesgo de violencia de género, el hogar no es el mejor lugar. Ante este escenario de convivencia obligada, el riesgo es mayor. “La evidencia demuestra que las situaciones de fin de semana o de vacaciones, es decir donde las parejas se encuentran más tiempo en el mismo espacio, hacen que la violencia se acreciente. Por estas razones, el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad anunció las medidas que se tomarán para prevenir y combatir el probable incremento de las situaciones de violencia de género durante este período de cuarentena en el que muchos espacios y centros de atención no prestarán servicio. El organismo anunció que: 

  • Se reforzó el equipo de la Línea 144 y se crearon nuevos canales de contacto como números de WhatsApp (11-2771-6463, 11-2775-9047 y 11-2775-9048) y un correo electrónico (linea144@mingeneros.gob.ar), para que sea más fácil la comunicación en caso de no poder llamar por teléfono en situación de aislamiento. Se encuentra disponible para descargar la aplicación gratuita para celulares, tanto para dispositivos Android como Iphone, de la Línea 144 a través de la página web del Ministerio. Se puso a disposición, la guía de los recursos geolocalizados y herramientas locales de asistencia integral con los que trabaja la Línea 144. Se intensificó la articulación con los gobiernos provinciales, locales y con las organizaciones de la sociedad civil, comunitarias y territoriales para fortalecer los hogares de protección integral, tanto de la administración pública, como no gubernamentales, y agilizar las gestiones que fueran necesarias en este contexto. A través del Consejo Federal del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad se están coordinando acciones y articulando recursos y herramientas con los gobiernos provinciales en el marco de la emergencia sanitaria. El organismo trabaja también junto a sindicatos que ofrecieron hoteles para casos extremos de violencia que surjan en este contexto de emergencia sanitaria.
  • Ante esta situación de pandemia mundial y aislamiento obligatorio, hubo movimientos sociales, marchas para reclamar la necesidad de trabajar, una conocida fue la "marcha o movimiento anti-cuarentena", también algunos reclaman por la falta de alimentos en muchos barrios populares, la necesidad de dar respuestas certeras en los operativos de control de contagios, falta de articulación entre municipios, Estado nacional y agrupaciones sociales a la hora de poner en marcha los operativos de control de contagios.
  • Los medios y las redes en estas circunstancias están exclusivamente informando sobre la pandemia y como se va llevando la situación en el país, brindando nuevos datos cada día. Pero también se utiliza para informar sobre los nuevos casos de femicidios durante el aislamiento porque como dicen los femicidios y la violencia machista no están en cuarentena. Como mencionamos anteriormente, los femicidios aumentaron durante esta situación ya que, la violencia que sufrían y sufren algunas mujeres, provienen de personas con las que viven en su propia casa o de su entorno, entonces esta situación produjo el aumento de estos femicidios.
  • La idea de memoria histórica contiene un amplio universo de referencias. En nuestro país, nos traslada de forma automática a las trayectorias de las personas que vivieron la Guerra Civil y la posguerra desde el lado de los perdedores y a la ausencia de reconocimiento de su sufrimiento, su dolor y su condición de víctimas. Remite asimismo a la memoria colectiva y a la forma en que estas personas explican (y se explican) su pasado. Los testimonios de las personas que prestan su memoria para complementar la historia con documentos y relatos que no se encuentran en los archivos y libros históricos reflejan su capacidad de supervivencia y de resistencia, de superación de momentos traumáticos y de desarrollo de una identidad que les permite conservarse y hacer coherente su ideología con el contexto en que tuvieron que relacionarse y vivir. Reflejan, por tanto, su capacidad resistente.

    La resistencia posee dos dimensiones diferentes: por un lado, alude a la capacidad de adaptación y por otro, representa la facultad de resistencia, en este caso conectada a la dureza. La recuperación de la memoria histórica constituye en sí misma un acto de resistencia que comprende su definición en un sentido amplio, es decir que implica ambas dimensiones, elasticidad y dureza. Además, se extiende hasta el presente, en los relatos encontramos el sentido positivo de haber podido superar una situación extrema para poder contarla y mantener una coherencia vital entre la persona que lo cuenta y la que sobrevivió a la represión. Recoger testimonios orales y utilizar la memoria como objeto de estudio comporta, no obstante, algunos inconvenientes asociados a la peculiaridad del vehículo de análisis de los hechos: los recuerdos. Las memorias se pueden borrar, modificar o ampliar, y son susceptibles de tergiversar aquello que ocurrió. Al mismo tiempo, representan una herramienta de reconstrucción de los hechos del pasado a través de una mirada del presente. De esta forma la memoria es un elemento cargado de subjetividad pero con gran capacidad simbólica: recupera aquello que no está presente de manera tangible en la historia pero que tiene un papel esencial en la configuración de identidades e ideologías.





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